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Carta Escrita en el año 2030 PDF Imprimir E-mail

Carta escrita en el año 2030

Estamos en el año 2030, acabo de cumplir 40 años pero mi apariencia es de alguien de 85; tengo serios problemas renales porque bebo muy poco agua, creo que me resta poco tiempo, hoy soy una de las personas mas viejas en esta sociedad.

Recuerdo cuando tenía 5 años, todo en Durango era muy diferente, su parque Guadiana y su parque Sahuatoba tenían muchos árboles, las casas tenían bonitos jardines y yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la ducha por una hora.

Ahora usamos toallas humedecidas en aceite mineral para limpiar la piel. Antes, todas las mujeres mostraban bonitas cabelleras. Ahora, ambos debemos raparnos el poco cabello que nos sale para mantener limpia nuestra cabeza sin usar agua.

 

 

Antes mi padre regaba el jardín y regaba el auto con agua que salía de una manguera. Hoy los niños no conocen el significado de lo que es una manguera.

Recuerdo que en varias dependencias de gobierno y en la escuela nos daban pláticas de cómo cuidar el agua, sólo que nadie hacía caso, pensaban que el agua jamás se podía terminar.

Antes mi padre regaba el jardín y regaba el auto con agua que salía de una manguera. Hoy los niños no conocen el significado de lo que es una manguera. Recuerdo que en varias dependencias de gobierno y en la escuela nos daban pláticas de cómo cuidar el agua, sólo que nadie hacía caso, pensaban que el agua jamás se podía terminar.

 

 

 

Ahora, las represas, lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados. Inmensos desiertos (como el bolsón de Mapimí que ahora colindaste no con la ciudad de Durango) constituyen el paisaje que nos rodea por todos lados. Las infecciones gastrointestinales de origen hídrico son las principales causas de muerte. Los asaltos por un garrafón de agua son comunes en las colonias de la periferia. La comida es 80% sintética.

Antes la cantidad de agua indicada como ideal para beber eran 8 vasos por día para una persona adulta. Hoy sólo puedo beber medio vaso al día.

La ropa es desechable, lo que aumenta la cantidad de basura; tuvimos que volver a las letrinas (fosa séptica) como en el siglo pasado porque las redes de drenaje sanitario no se pueden usar por falta de agua. La apariencia de la ciudad de Durango es horrorosa, cuerpos desfallecidos, arrugados por la deshidratación, llenos de yagas en la piel por los rayos ultravioleta que atraviesan cada vez con más facilidad la capa de ozono que los filtraba en la atmósfera. Por la resequedad de la piel, una joven de 20 años está como si tuviera 40.

Los científicos investigan pero no hay solución posible. No se puede fabricar agua, el oxigeno también esta degradado por falta de árboles, lo que disminuyó el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones.

El gobierno hasta nos cobra por el aire que respiramos, la gente que no puede pagar es retirada de las “zonas ventiladas” (como el centro de la ciudad y las colonias más ricas de Durango) que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar; no son de buena calidad pero se puede respirar.

El agua se volvió un tesoro muy codiciado, más que el oro y los diamantes.

En lo que fuera nuestro orgullo, la sierra de Durango, ya no hay árboles porque casi nunca llueve. Se advertía que había que cuidar el medio ambiente y nadie hizo caso.

Cuando mi hija me pide que le hable de cuando era joven, describo lo bonito que eran los paseos en Navíos y el parque ecológico Tecuán; le hablo de la lluvia, las flores, el agradable olor a tierra mojada y poder pescar en los ríos y nadar en las albercas, y lo saludable que era la gente. Y ella me pregunta: Papá ¿Por qué se acabó el agua?... Entonces siento un nudo en la garganta.

No puedo dejar de sentirme culpable porque pertenezco a la generación que terminó destruyendo el medio ambiente o simplemente no tomamos en cuenta tantos avisos. Ahora nuestros hijos pagan un precio alto!!!! Como me gustaría regresar el tiempo y haber comprendido que haciendo un uso racional del agua mejorábamos nuestra calidad de vida y ofrecíamos a nuestros hijos un panorama más prometedor.

Una vez analizada la lectura, responde ¿Qué puedes hacer tú para cuidar y ahorrar agua?